Nací en Buenos Aries, en el seno de una familia tanguera.

Con mis padres, una pareja de milongueros de los años ‘50 y ’60, aprendí a amar el tango. Ellos fueron mis primeros maestros: me enseñaron a bailar y me contaron  sus vivencias en las milongas y sus orquestas que hoy son historia.

Admirador del tango en sus tres expresiones: música, danza y poesía.

Soy investigador de nuestra danza y música ciudadana, desde sus orígenes hasta la actualidad y transmito mis aprendizajes en cada una de mis acciones.


Agradezco a la vida por tantas tardes y noches de milonga !!

Seguro que de ahí nos conocemos y si no, ahí me verás.